
Per Salvador J. Ribas
El espectáculo astronómico más esperado se acerca. Cuando nos preparamos para observar un eclipse de Sol, el primer paso es asegurarnos de que estamos en la franja de visibilidad y saber si el eclipse será total o parcial. En el caso del próximo 12 de agosto, sin embargo, no será suficiente con escoger un punto dentro de la franja de totalidad: hay un factor determinante que marcará la diferencia, el horizonte.
A diferencia de muchas imágenes de eclipses pasados donde el Sol se encuentra alto en el cielo, el eclipse de agosto se producirá al atardecer, con su máximo sobre las 20:30 horas. Esto significa que veremos un Sol muy bajo, y su visibilidad dependerá tanto de la meteorología como del paisaje que nos rodee.
Esta posición tan cercana al horizonte lo hará especialmente bello, pero también frágil. Cualquier obstáculo —una colina, una línea de árboles o edificios lejanos— podría acortar o incluso anular la experiencia. Por ello, debemos prepararnos con antelación para saber si el lugar escogido es realmente el óptimo.
¿Sabías que el Sol no se pone cada día por el mismo sitio? Su trayectoria varía a lo largo del año, pero existe una manera sencilla de saber exactamente dónde estará el 12 de agosto.
Debido a la simetría respecto al solsticio de verano, el Sol recorre en los últimos días de abril (29 y 30 de abril) una trayectoria casi idéntica a la que describirá el día del eclipse. Es lo que llamamos el «día espejo«: una oportunidad perfecta para realizar un ensayo general, aunque sin el eclipse.
Os invitamos a aprovechar estas jornadas de abril para visitar el lugar desde donde querríais observar el eclipse y haceros las siguientes preguntas:
Este ejercicio puede parecer trivial, pero será el que marcará la diferencia entre disfrutar del eclipse completo o perder sus instantes finales.
Durante un eclipse con el Sol tan bajo, la atmósfera toma el protagonismo. La luz debe atravesar una capa más gruesa de aire, lo que puede provocar que el Sol se vea con tonos más rojizos o anaranjados. Además, la refracción atmosférica puede hacer que el Sol siga siendo visible unos instantes, aunque esté ya geométricamente por debajo del horizonte, regalándonos un eclipse total absolutamente especial.
Si te has preguntado por qué el Sol hace el mismo camino el 29 de abril y el 12 de agosto, la clave es su aparente posición en el cielo. Debido a la inclinación de la Tierra, el Sol va subiendo hasta el solsticio de verano y después vuelve a bajar. Esto hace que haya dos fechas —una antes y una después del solsticio— en las que el Sol se encuentra exactamente a la misma altura y se pone por el mismo sitio.
Sin embargo, existe un pequeño truco para quienes quieran una precisión total: los relojes no siempre van al ritmo del Sol. Dado que la órbita de la Tierra no es un círculo perfecto, el Sol no llega a la misma posición el mismo minuto todos los días.
El consejo experto: Si quieres realizar el ensayo general este 29 o 30 de abril, no mires el cielo a la misma hora exacta del eclipse. Hazlo unos 9 minutos antes. Este pequeño ajuste te permitirá predecir con total exactitud por dónde bajará el Sol el 12 de agosto y asegurarte de que ningún obstáculo del horizonte te haga perder el espectáculo.